9 de julio de 2007

El Oboe Silenciado

Oboe se sentaba todos los días en la séptima fila de la clase de música. Lo hacia en la séptima y no en la segunda porque buscaba pasar desapercibido cosa que nunca lograba.

La fama que arrastraba desde segundo de primaria como el instrumento más inquieto de la clase lo perseguía de tal manera, que ni la séptima fila lo salvaba de los gritos y chanclazos de la maestra.

Sí, la maestra, la señorita Viola ya se lo conocía, pues ya varías veces Oboe le había hecho alguna travesura como tirar las partituras, tocar cumbias o levantarle la falda a las arpas y las flautas para verles los calzones.

Oboe tenia dos amigos; Piano y Violín, los había conocido en su primer concierto. Eran su cuates del barrio de la Tecla, jugaba con ellos casi siempre a las notas y a veces se echaban sus retas de compases.

Un buen día, la vida trascurría normalmente en la escuela Chopin, los instrumento tomaban clase de sonata cuando de repente se oyo algo fuera de lo normal, algo terrible, algo nuevo, era un escandalosísimo silencio.

Ni un solo sonido se oía en todo el colegio, ni siquiera el silbido del viento.

Aterrorizados, todos los alumnos y maestros corrieron hacia el conservatorio para averiguar lo que ocurría.

Pasmados descubrieron que una inmensa masa con dos cuerdas que terminan en dos círculos caminaba con torpeza alrededor del escenario principal.

Los instrumentos consternados y asustados trataron de emitir algún sonido para averiguar que era lo que estaba sucediendo, pero de sus orificios, cuerdas y estructuras no salió ni el más mínimo chispazo de una nota.

Totalmente agobiados por tal terrible suceso, los instrumentos se acercaron con temor a la masa de plástico, lo único que pudieron ver sin entenderlo, era un símbolo de una manzanita y unas letras I P O D, nada más.

En el colegio Chopin del barrio de la Tecla nunca más el sonido de Oboe,Violín, Piano, las arpas y las flautas se volvió a escuchar.


4 comentarios:

El Papadzul Papá dijo...

Clasico con el toque de modernidad, no esperaba el final y me gusto muchisimo...

kik el geek dijo...

La idea de la llegada tecnológica me parece excelente. Pero la del iPod para sumprimir a los instrumentos musicales no me parece tan buena. En tal caso hubiera sido suprimir a un fonógrafo, o las salas de música. Porque los instrumentos musicales siguen sonando a través de un iPod.
Insisto, la idea de hacer presente al avance tecnológico en el final del cuento está increíble, pero me hubiera gustado que lo manejaras de otra forma.

Lisa dijo...

Exacto kike entendiste el rollo de la modernidad y entiendo perfecto el rollo de porque no te gusto lo del IPOD talvez es poco preciso, pero más alla de que el ipod sigas sonando música la cuestión era que no es en vivo, al nutual y pues si es un símbolo de tecnología
Gracias por los comentarios

Piccolo Perturbado dijo...

Musicalmente contextualizado y gramaticalmente rítmico, aunque no sea congruente con las convicciones del autor. Tiene una enorme frase, "el escandalosísimo silencio".
Elegir el juego de familias de palabras provoca cercanía con el texto.