Lo que hoy me dijo Vladimir, un sirviente de la presidencia como yo, me maravilló. Dice que le dijo un amigo que existe una teoría psicólógica que justifica el porqué el hombre, el masculino, hace la guerra y no las mujeres. El resultado histórico de los tiempos violentos lo arroja la sangre, es decir, el número de muertos. Mientras las feminas, todas, tienen un sistema interno que drena su propia sangre, mejor conocido como período lunar o menstruación; los hombres carentes de este desahogo, son motivados inconscientemente a realizar su mecanismo de limpia. Y como no lo tenemos buscamos encontrar ese líquido rojo de la manera más viril, aparaentemente: la guerra. A cambio de salud mental y lealtad con el género, mueren miles de personas en el mundo. Sí, decenas de penes quedan inertes al día en Iraq, Darfur, Chechenia, El Salvador, Colombia, Nigeria, México, etcétera. ¿Qué hacer entonces para disminuir el institinto -escondido- de agredir, ofender o matar? Ante lo inverosímil que suena inventar un dispositivo que le permita al hombre menstruar, propongo convocar a un panel intergubernmental de psicólogos y psiquíatras que estudie una muestra multiétnica de individuos intolerantes, cruentos, incapaces de sostener una idea mas que con insultos para elaborar un diagnóstico de la sociedad. Yo me adelanto y concluyo, que no hay nada que hacer al respecto. Es el destino, diría Freud. Y no estamos locos: son las consecuencias de no padecer cólicos y mear parados.
...mañana escribiré sobre las manecillas del reloj.
FMP
11 de julio de 2007
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1 comentario:
Bola de frustados jajaja.
La teoría es tan cruel y despiada como acostumbra la ciencia de la psique que definitivamente goza de toda coherencia.
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